Pruebas

El riesgo laboral en arqueología: una asignatura pendiente.

2026-10-22

José Julio Sierra García de Quevedo

Departamento de Inmunología, Unidad de Patología Clínica en Guadalajara, Jalisco

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Introducción

El desconocimiento sobre temas básicos de contaminación por agentes microbiológicos es una de las causas para que los arqueólogos, como en otras profesiones, se expongan a contaminantes que representan un riesgo laboral que puede afectar su estado de salud.

Muchas veces, la falta de conocimiento a profundidad de los riesgos laborales por exposición al medio geográfico y ambiental donde se desarrollan las actividades propias en arqueología, ya sea en espacios cerrados o abiertos, conllevan situaciones de riesgo de diversa índole.

En espacios abiertos, el arqueólogo se puede topar con flora o fauna nociva. Sin embargo, también en espacios cerrados, donde se realizan actividades de almacenamiento, limpieza y clasificación, es posible que no cuenten con las condiciones de seguridad e higiene adecuados, inherentes al material en resguardo.

Diferentes medios ambientales, dependiendo de la localización geográfica, contarán con flora y fauna propia y, distintos tipos de materiales óseos, líticos, metálicos o cerámicos estarán expuestos a estas condiciones de contaminación. Esto requiere de un conocimiento previo para valorar el riesgo de exposición y seguir protocolos de seguridad sanitaria. En ocasiones, los mismos profesionistas son quienes ignoran o minimizan los riesgos exponiéndose innecesariamente.

Este artículo pretende llamar la atención de este sector profesional mediante la exposición de un caso de estudio realizado al material recolectado en un proyecto de salvamento arqueológico  en Costa Canuva (PSACC), Nayarit.

Antecedentes

El Museo de Ciencia y Tecnología Guillermo Santoscoy Gómez cuenta con un Departamento de Microbiología que se ha puesto a la disposición para el estudio de diferentes agentes microbianos, fúngicos y parasitarios en las labores de rescate, preservación y conservación de los bienes culturales de México. Con esos estudios, este  

departamento ha documentado la detección de hongos y bacterias en diferentes materiales que afecten directa o indirectamente al objeto patrimonial de interés.

Tal es el caso de algunas piezas pertenecientes a la colección del PSACC ubicadas en el Museo de Historia de Tepic, Nayarit, en las que se pudo identificar el microrganismo que pigmentaba las piezas cerámicas, además de los casos en los que realizó la detección de hongos en el implante de cabello a un Cristo venerado en la localidad de Amatlán de Cañas, Nayarit o de hormigas que afectaban estructuralmente el mural del Hospital de la Mujer en Guadalajara, Jalisco.

Durante el estudio de materiales arqueológicos recuperados en el proyecto de Costa Canuva, se identificó en algunas piezas la presencia de hongos, por lo que se consideró pertinente efectuar estudios microbiológicos. A la par de los estudios tomográficos efectuados en el departamento de Rayos X e Imagenología de dicho museo, se solicitaron los permisos correspondientes ante el Consejo de Arqueología, cuya respuesta fue afirmativa [1].

En este sentido, se realizaron trece análisis provenientes de seis piezas arqueológicas (todas pertenecientes a la unidad de excavación 3), en las cuales se había detectado la presencia de hongos. Mencionamos que la proliferación de microrganismos es común en las piezas arqueológicas, debido a la humedad y cuya multiplicación es aumentada en ambientes cálidos y húmedos, como es el clima en el laboratorio del PSACC.

Los cultivos microbiológicos, el análisis de los resultados obtenidos y la identificación de microorganismos se encuentran en el reporte final con fecha 7 de mayo del 2022 [2].

El caso de estudio

El proyecto de salvamento arqueológico se llevó a cabo en el estado de Nayarit, que formó parte del área cultural del Occidente de México durante la época prehispánica. El PSACC es un proyecto motivado por un desarrollo turístico, considerado como “proyecto de área con participación privada” que se ubica en Compostela, Nayarit. La empresa Mota Engil, en su división turismo, solicitó un permiso de visto bueno de obra al INAH, que fue atendido por la Dirección de Salvamento Arqueológico (DSA), que efectuó una inspección del área del proyecto de obra, la que hizo posible verificar la presencia de elementos arqueológicos que podrían ser afectados por el desarrollo turístico.

El proyecto de salvamento comenzó en junio del 2020 y concluyó su etapa de campo un mes después. Esas labores permitieron localizar tres sitios arqueológicos que presentan distintas características: Los Becerros de la Playa El Naranjo cuenta con contextos rituales y evidencia doméstica, así como una continuidad del 300 a.C. hasta el 1100 d.C. El segundo sitio es El Naranjo, que presenta un espacio con entierros primarios. Las pruebas de C14 al material arqueológico determinaron su ocupación del 500-700 d. C. hasta el 1530 d. C. En el tercer sitio, llamado Las Cuevas, se determinó que su suelo es de origen volcánico; en él se registraron petrograbados en su mayoría con patrones circulares y en espiral elaborados sobre rocas basálticas ubicadas cerca de arroyos en las laderas. Es posible observar una preferencia por estos espacios para el desarrollo de actividades de carácter ritual, determinados por el lugar de su ubicación y por la visual que se permite al mar.

Tras el estudio arqueológico del paisaje, el proyecto señala que los tres asentamientos se ubican en lo que se define como la “trinidad de costa”: llano, sierra, y playa. Los sitios se localizan en la costa, pero las playas se encuentran rodeadas de elevaciones que funcionaron como delimitantes.

En la planificación y diseño del proyecto arqueológico se contemplaron actividades básicas de investigación, con la planeación de áreas a excavar, análisis, conservación y restauración de materiales y la entrega de un informe técnico con interpretaciones acerca del proceso de ocupación humana en la zona. Sin embargo, conforme se desarrolló el salvamento se configuraron otras actividades para la interpretación y resolución de problemáticas arqueológicas.

De ellas sobresalen los estudios de datación, la flotación para búsqueda de restos macro botánicos, refracción de Rayos X, entre otros. Uno de estos estudios fue la detección de agentes microbiológicos en cerámicas. Este énfasis surgió a raíz de observar la proliferación de hongos en los elementos arqueológicos, al encontrarnos en un ambiente húmedo como lo son las localidades en la Costa Sur de Nayarit.

Material y métodos

a) Selección del material de estudio

Durante el análisis de material se seleccionaron piezas con evidente crecimiento de microrganismos en distintos elementos; entre ellas figurillas, malacates, vasijas y un hueso en los que se distinguió una capa fina de coloración blanquecina.

Para la selección de la muestra se consideraron dos aspectos: la presencia de un presunto hongo en la pieza y que pudiera ser trasladada tanto para estudios tomográficos como cultivos microbiológicos. Se eligieron seis piezas: dos cajetes, dos ollas miniaturas y dos figurillas antropomorfas. Se realizó su documentación fotográfica y descripción de la ubicación del hongo.

Físicamente se pudieron detectar puntos de color blanquecino de distintos tamaños, en los que, al momento de observar su crecimiento, se realizaron acciones para detener la proliferación, a partir de la limpieza mecánica con una brocha y alcohol.

b) Ensayos clínicos

Para la toma de muestras tanto del interior como del exterior de la pieza se utilizaron hisopos estériles Transystem de la marca COPAN Culture Swab Transport System CE 0123 MR. El kit incluye un aplicador fabricado con fibras naturales sin tratamiento químico, sin aditivos o blanqueadores y un medio de transporte a base de tioglicolato de sodio, componente necesario para mantener la viabilidad del organismo a cultivar. Cada muestra fue colocada en el tubo de transporte con su adecuada identificación.

Los cultivos se realizaron en medios preparados de Agar Sangre, Macconkey para bacterias Gram-positivas y Gram-negativas, así como para mohos y levaduras extendiéndose hasta un periodo de 22 días.

Resultados

Todas las muestras dieron resultados positivos de los cultivos tomados del cuerpo del objeto arqueológico seleccionado. Se identificó la presencia de nueve microrganismos distintos entre bacterias y hongos. La mayoría pertenecientes a la familia de los Aspergillus: flavus y terreus. Se identificaron bacterias como, Stenotrophomonas maltophilia, Bacillus cereus, Staphylococcus haemolyticus, Micrococcus luteus, Staphylococcus hominis, Bacillus simplex, Pseudomonas oryzihabitans (ver tabla 1 y ejemplos 1-3).

Discusión y análisis

En general, los microorganismos detectados no suelen provocar enfermedad grave en individuos sanos con un sistema inmune eficiente. Por otra parte, ninguno de los microorganismos contaminantes detectados es difícil de combatir clínicamente o presentan una propagación incontrolada.

La aspergilosis pulmonar diseminada es la enfermedad que constituye una infección micótica oportunista más frecuente. Se localiza en el pulmón y es la segunda causa más frecuente de enfermedad micótica sistémica, solamente superada por la candidiasis con alta morbilidad y mortalidad en grupos de individuos inmunodeprimidos. Hoy se reconocen cinco especies como causantes de esta afección: A. fumigatus, A. flavus, A. niger, A. terreus,y A. nidulans. Están ampliamente distribuidos por la naturaleza, se reproducen con facilidad a temperaturas altas y se encuentran con frecuencia en cereales, forrajes, algodón, algunas aves como las palomas y en materiales orgánicos en descomposición.

Las esporas se diseminan por el aire (conidios) que al ser inhaladas su crecimiento se presenta en el aparato respiratorio (senos peri nasales y pulmones). A partir de este órgano primario puede diseminarse a otros órganos y pasa de ser una enfermedad localizada a convertirse en sistémica. La evolución de este padecimiento es casi siempre de curso fatal, con series que reportan mortalidades de 80 a 100%. Por ello la importancia del diagnóstico precoz, la profilaxis y el tratamiento específico temprano. En el 10% de los casos, las radiografías de tórax se observan normales hasta una semana antes del fallecimiento, sin lesiones específicas. Se producen lesiones nodulares tempranas, periféricas, únicas o múltiples, que progresan hacia consolidación difusa bilateral y pueden cavitarse [3]. 

Con ayuda de la TAC y la TACAR se detecta precozmente la formación de nódulos centro lobulares y consolidación peribronquial. Se produce fungemia y diseminación a otros órganos en el 30 % de los casos, lo que constituye la aspergilosis diseminada. Los órganos extrapulmonares más afectados son el cerebro, el corazón y el tracto gastrointestinal. El diagnóstico se realiza a través del esputo, el lavado bronquio alveolar, la biopsia transbronquial o transtorácica (percutánea) y los hemocultivos.

En el caso de las bacterias detectadas, estas pueden producir afección cardiaca como endocarditis bacteriana. Establecidas en el corazón, se adhieren a las válvulas cardíacas o en tejido cardíaco produciendo diversos grados de inflamación. La endocarditis es un conjunto de vegetaciones bacterianas y celulares que pueden desprenderse y desplazarse hacia otros órganos como cerebro y pulmones, además de los brazos y las piernas. Las complicaciones de la endocarditis pueden incluir las siguientes: insuficiencia cardíaca, daño en las válvulas cardíacas, accidente cerebrovascular y abscesos bacterianos, embolia pulmonar, entre otras.

Es claro que, aunque se aplicó alcohol por los arqueólogos en los sitios identificados con crecimiento fúngico, este fue un procedimiento que, junto con el embalaje en plástico, no limitó el crecimiento bacteriano.

Por lo tanto, se considera necesario establecer protocolos sanitarios en las distintas fases para el desarrollo del proyecto arqueológico: estudio prospectivo, recolección del material, transporte y almacenamiento, estudio en gabinete e incluso exhibición.

Entre otros aspectos, el fundamento de estos protocolos debe incluir que se minimice el riesgo de exposición a contaminantes, mediante el uso de guantes, cubrebocas, lavado de manos frecuente y evaluación del estatus inmunológico de los participantes.

Una limitante de este estudio es que no se acompañó de un estudio de cultivo del macro ambiente circundante de la zona arqueológica, para poder hacer un análisis que excluyera contaminación cruzada con la manipulación de las muestras rescatadas in situ.

Conclusión

Esperamos que con este artículo profesionistas de esta especialidad y especialidades afines concienticen en torno a los protocolos de abordaje ante la exposición a microorganismos medioambientales, así como a una evaluación inicial y periódica de su estado de salud.

Estos protocolos están encaminados a minimizar el riesgo profesional que conllevan estas actividades, así como a no desestimar los riesgos ni a sobrevalorar el estado de salud personal, además de que los medios de transporte y sitios de almacenaje cuenten con normas básicas de seguridad e higiene.